Apremios ilegales y torturas

Relatos.

4507: FERRARI, Roberto José, 1960; Lo que sucedió con Alfredo Fernández…

Alfredo Fernández fue incorporado en Abril de 1979 el Área de Material Río Cuarto “Las Higueras”, Cba., de la Fuerza Aérea. Con él estuvimos todo el primer mes juntos.

Desde el primer día recibió toda clase de maltrato verbal físico y sicológico. En la primera semana fue golpeado duramente por por lo menos tres Suboficiales y muy especialmente por un Suboficial que era pastor evangelista. Era momento del conflicto con de Chile y por eso estaban tan fanatizados.

En dos ocasiones nos hicieron simulacro de fusilamiento, una en el polvorín por un Oficial de Servicio y con una formación de 6 soldados.

Luego recibimos amenazas con armas, recuerdo por lo menos cuatro ocasiones, llegando en una de esas el Suboficial evangelista, que no lograba asustarnos, a apuntar y disparar. El balazo pegó contra una pared.

Después de esa primera semana muy intensa de presión donde se pudo ver la mano de Jehová cuidando de manera especial fuimos al calabozo, donde comenzó otra clase de presión.

Se nos quitó toda la ropa y quedamos en calzoncillos. El pasó los siguientes 4 meses y un poco mas con temperaturas de hasta 11 grados bajo cero. El calabozo era de 0.90 x 1.90 metro.

Lo mojaban a las 7 de la tarde y se dormía sentado sobre los borceguíes, único elemento que gracias a Jehová se pudo tener en todo ese tiempo. Esto siguió así por un mes en donde la salud de Alfredo colapsó.

Se lo llevaron al enfermería hasta que se tuvo el diagnostico: Fiebre reumática, producto del frío y el gran estrés.

Estuvo internado bajo mucha presión todos los días hasta que decidieron operarlo del corazón más de dos años después.

Mientras, sus padres hicieron toda clase de presión para que fuera posible su tratamiento recibiendo siempre negaciones de todo tipo, incluso hasta para visitarlo.

Con mucha saña en una ocasión quien lo iba a operar le dijo a su papá: “Si lo vas tener de nuevo, pero en un cajón.

Cuando salí mi primer franco del IPFFAA, fui a visitarlo en el Hospital Militar en Córdoba. Tomamos mate como si no pasara nada, al otro día lo operaban. Tenía una entereza que no olvidare jamás. Nos pidió que tengamos un bolso hasta después de su operación y en el estaba la carta de despedida a su familia.

El sabía que no pasaba con vida esa operación. Nunca olvidaré su paz.

Alfredo entró al Servicio Militar con Apto A, con salud impecable. Quien lo operó del corazón cumplió su palabra. Alfredo “murió en operación” decía el parte medico.

En esa ocasión el director del Penal el Tte. Coronel Casañas me dio permiso especial para quedarme en su funeral. Sabía de todo su caso.

El papá de Alfredo hizo juicio a la Fuerza Aérea y ganó el litigio.

Dejaron bien parado el nombre de Jehová demostrando que con solo 21 años se puede mostrar fidelidad a sus normas, aun hasta la muerte.

Jehová cuida en su memoria a Alfredo y a su familia inmediata su papa y su mama quienes murieron orgullosos de su hijo querido.